En la recta final del embarazo, pocas dudas se repiten tanto como la del alivio del dolor. Muchas mujeres llegan al hospital con una mezcla de decisión y nervios: quieren analgesia, pero les preocupa haber esperado demasiado, o que el parto avance tan rápido que ya no sea posible. Esa inquietud no es una exageración, porque el momento importa, aunque no funciona con reglas iguales para todas.









