Pocas medidas preventivas en medicina han demostrado un impacto tan claro y tan contundente como la suplementación con ácido fólico antes y durante el embarazo. Se trata de una intervención sencilla, económica y de eficacia bien documentada que, sin embargo, sigue siendo desconocida o mal aplicada por una parte significativa de las mujeres que planifican una gestación. El problema no suele ser la falta de información sobre el suplemento en sí, sino sobre el momento exacto en que debe comenzar a tomarse. Y ese detalle, aparentemente menor, marca una diferencia real en la salud del bebé. Continuar leyendo









