Son las cuatro de la madrugada, el biberón marcaba 90 mililitros y quedan 30 en el fondo, así que quien lo sostiene se pregunta si debería insistir un poco más. La escena se repite en muchísimas casas durante los primeros meses, porque la duda sobre cuánta leche toma el bebé es de las primeras que aparecen y de las que más tardan en irse. Continuar leyendo









