Donar leche materna en España: quién puede hacerlo y cómo es el proceso

Un congelador con varias bolsas de leche etiquetadas que nadie va a usar. Es una escena habitual en muchas casas durante los primeros meses de crianza, y pocas familias saben que ese excedente podría acabar en una incubadora. Los bancos de leche humana recogen, analizan y pasteurizan la leche que aportan madres lactantes para alimentar a recién nacidos hospitalizados cuya madre no puede darles la suya, o no en cantidad suficiente.

El Día Mundial de la Donación de Leche Humana, que se conmemora cada 19 de mayo, sirve para dar visibilidad a un gesto que sigue siendo bastante desconocido. En España, el primer banco abrió en Palma en 2001 y hoy la red se extiende por buena parte de las comunidades autónomas, con la Asociación Española de Bancos de Leche Humana (AEBLH) como punto de encuentro.

¿Por qué no basta con una fórmula artificial? Porque para un prematuro extremo la leche humana funciona casi como un tratamiento. La Organización Mundial de la Salud la recomienda como primera alternativa cuando falta la de la propia madre, ya que reduce el riesgo de enterocolitis necrotizante, una inflamación intestinal muy grave, y de otras infecciones, además de ayudar a que su aparato digestivo madure.

Los requisitos para ser donante, las pruebas médicas que se piden y qué ocurre con la leche que ya tienes guardada en el congelador

Los bancos priorizan a los pacientes más frágiles de las unidades neonatales: los nacidos antes de la semana 32 de gestación, los que pesan menos de 1.500 gramos al nacer y los que sufren patologías digestivas o cardíacas, o corren un riesgo alto de complicaciones en el intestino. Otros bebés ingresados en situación delicada también pueden recibirla si el equipo médico lo considera necesario.

En cuanto a quién puede donar, el perfil es amplio. Basta con estar amamantando, tener la lactancia ya asentada y gozar de buena salud. Quedan fuera las mujeres que fuman o consumen drogas, y también quienes siguen tratamientos o padecen enfermedades incompatibles con la donación. Hay dos casos que sorprenden a mucha gente: pueden donar las madres en duelo, que han perdido a su bebé y deciden aprovechar la leche que siguen produciendo, y también las mujeres con lactancia inducida.

Cada banco aplica sus propios criterios, así que la última palabra la tiene siempre el centro de referencia de cada comunidad. En Cataluña, por ejemplo, el banco está centralizado en Barcelona, pero trabaja con una red de hospitales colaboradores donde las donantes completan los trámites y dejan sus envases. La web de la AEBLH mantiene un mapa con todos los bancos del país.

Todo empieza con una llamada o un correo al banco de leche o a un centro colaborador. Después llega una entrevista en la que se repasan los antecedentes médicos, los hábitos de vida y la medicación que se toma. Lo normal es que también se pida un análisis de sangre para descartar infecciones que puedan transmitirse a través de la leche.

Superado ese filtro, el personal del banco enseña a extraer, guardar y etiquetar la leche. Las extracciones se hacen en casa y, según la comunidad, la madre lleva los envases al hospital colaborador o un servicio de transporte pasa a recogerlos por su domicilio. Muchos bancos prestan incluso el sacaleches y facilitan los recipientes.

Las normas de conservación son sencillas, pero estrictas. Lavarse bien las manos antes de cada extracción, limpiar el extractor tras usarlo y pasarlo por el esterilizador a diario, usar recipientes aptos y marcar cada uno con el nombre completo y la fecha. La leche va al congelador cuanto antes y la cadena de frío no puede romperse en ningún momento.

Ya en el banco, cada lote pasa un control microbiológico y un proceso de pasteurización que elimina posibles gérmenes y conserva buena parte de sus propiedades. Después se vuelve a congelar y se reparte entre las unidades neonatales según la prescripción de cada bebé. Las familias receptoras no pagan nada, y la donación es altruista y anónima.

¿Y las bolsas que ya esperan en el congelador? Es una de las dudas que más se repiten. En muchos casos se acepta, siempre que se haya extraído con higiene, se haya conservado bien y no supere el tiempo máximo que marque cada banco. Antes de tirarlas, merece la pena hacer una llamada.

Lo que más preocupa a las futuras donantes es si ayudar a otros bebés puede dejar al suyo con menos. La respuesta de los bancos es tajante: no. Solo se entrega lo que sobra, y el crecimiento del propio hijo o hija va siempre por delante. Muchas mujeres empiezan con cantidades pequeñas y van ajustando según su rutina familiar.

Para aumentar la producción sin agobios, las matronas y asesoras de lactancia sugieren sesiones de extracción breves pero frecuentes, extraer nada más levantarse o sacar leche de un pecho mientras el bebé mama del otro. Ayuda también buscar un rincón tranquilo, mirar fotos o vídeos del pequeño y comprobar que la copa del sacaleches es de la talla adecuada.

No hace falta llenar un arcón para marcar la diferencia. Cada banco acepta la cantidad que la madre pueda aportar, durante el tiempo que quiera, y para un bebé de un kilo unos pocos mililitros por toma ya suponen mucho. Lo que en una casa sobra, en una incubadora puede ser justo lo que falta.

Esta información es general y no sustituye el consejo de un profesional sanitario. Ante cualquier duda, consulta con tu matrona, tu pediatra o el banco de leche de tu comunidad.