El reloj marca las doce y media, y en la habitación del joven solo se ve el resplandor azulado de su pantalla. Deberían estar durmiendo. Hay un examen mañana. El dedo sigue recorriendo la pantalla, la mirada continúa fija en ella y el reloj también. La misma escena se repite cada noche en miles de hogares españoles, y las cifras del INE la enmarcan: el 67,9% de los niños de entre diez y quince años tiene un teléfono móvil en España, según la última encuesta sobre equipamiento del hogar y el uso de tecnologías de la información y la comunicación. Continuar leyendo


