A los cinco años la infancia se asoma a un nuevo territorio: la escuela primaria. En ese momento, la curiosidad parece inagotable y el afán de independencia se hace notar en casi cada gesto. Aunque los especialistas describen el desarrollo infantil en áreas bien diferenciadas, en la vida diaria esos ámbitos se solapan: cuando un pequeño se abrocha el abrigo practica motricidad fina, ejercita la memoria para recordar la secuencia de pasos y refuerza su autoestima al lograrlo sin ayuda. Además, cada niño avanza a su propio ritmo; las fechas son orientativas, no exámenes que haya que aprobar. Continuar leyendo








