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El comienzo de la guardería para nuestros hijos: una etapa muy especial

Empezar a llevar a nuestro pequeño a una guardería es una de las etapas más intensas y de cambio que podemos experimentar a nivel familiar. Llega un momento en que los niños deben empezar una nueva rutina como un paso previo a su educación, y que va a suponer largas horas lejos de su casa y de su entorno, y separados de sus padres. Se trata de un cambio radical en la vida diaria para ellos y, también para nosotros. Puede ser duro al principio, pero es una etapa más en el crecimiento de nuestro hijo, y así debemos asumirla.

Empezar la guardería: una época de cambios

Como es lógico, el cambio que va a experimentar nuestro hijo es enorme, ya que ir a la guardería, por primera vez, va a suponer una separación prolongada de sus padres y de su entorno familiar y conocido, hacia lo más desconocido. Es la primera salida de nuestro hijo, y la que va a marcar toda su época escolar, que empieza justo cuando da sus primeros pasos en la guardería.

No va a ser fácil en los primeros días, y todo depende del carácter da cada niño, por lo que debemos estar muy atentos al proceso de adaptación de nuestro pequeño. Nuestra actitud positiva es importante, y conociendo a sus profesores, a quienes van a cuidar de nuestros pequeños en las horas de guardería, llevándolo y recogiéndolo puntualmente, e involucrándonos diariamente en sus actividades, conociendo cómo ha ido el día, irá poco a poco allanando el camino para que nuestro hijo se sienta a gusto y seguro fuera de su hogar, acabe haciendo amigos y considere la guardería como un lugar donde está a gusto y se siente confiado. Además, será un lugar divertido y de aprendizaje.

Pasará algún tiempo hasta que nuestro hijo se haya adaptado plenamente, y puede demostrar su rechazo al cambio llorando en la puerta de su aula para que no nos marchemos, estando irritable cuando lo recogemos, o con trastornos de sueño. Pero ayudarlo en su adaptación a esta época de cambios, afortunadamente, es posible.

Pautas para facilitar la progresiva adaptación de nuestro hijo

Es importante que hablemos con nuestro hijo antes de que comience la guardería, hablándole de los cambios que va a experimentar: sus profesores, los amigos con los que va a compartir, los nuevos juguetes, y todas las nuevas experiencias que va a tener, haciéndole ver que su nueva guardería va a ser un lugar divertido. De esta manera, cada vez se irá sintiendo más seguro. Si es posible, conviene que lo llevemos unos días antes, para que conozca las instalaciones, a sus nuevos profesores, y a los niños que van a ser sus compañeros. Así, el primer día, se sentirá más tranquilo y orientado  en esta nueva experiencia.

Cuando llegue el momento, podemos acompañarle y quedarnos un rato más en el aula, transmitiéndole confianza y diciéndole que en poco rato vamos a ir a buscarle. Es importante que no nos vayamos sin que se dé cuenta, y que nos despidamos, para que sepa que vamos a estar de vuelta a la hora de salida. Si nos vamos sin despedirnos, se sentirá inseguro. Es muy recomendable que, si podemos llevemos a nuestro hijo de forma gradual durante un par de horas al día, hasta que se sienta tranquilo y seguro y esté preparado para afrontar la jornada que tengamos prevista para él.

 

Pistas para elegir la guardería más adecuada para nuestro hijo

Buscar guardería para nuestro hijo es una de las decisiones más importantes que debemos tomar en esta época de su crecimiento. Debe ser un lugar que, básicamente, reúna unas condiciones en las que constatemos que el niño se va a sentir a gusto. Es importante hacer un trabajo previo de investigación, hablar con el director y los profesores, hacer visitas a las guarderías que nos gusten, y observar cuáles son las aptitudes, tanto personales como profesionales de los futuros profesores de nuestros hijos. Si son cariñosos, si les infunden seguridad, y si les dan un trato individualizado en la medida de sus posibilidades.

La cercanía con nuestro hogar o bien con nuestro lugar de trabajo puede ser un elemento clave para elegir la guardería más adecuada, con el objeto de estar siempre cerca de nuestro hijo si en algún momento fuera necesario recogerle antes de la hora. Visitar las instalaciones de la guardería seleccionada y comprobar las medidas de higiene y seguridad para los bebés (estas últimas obligatorias por Ley) es también una de las mejores opciones para sentirnos seguros. También es importante comprobar si hay un espacio exterior adecuado, para las salidas a los recreos, ya que las salidas al aire libre son fundamentales.

Podemos analizar con calma cuáles son las actividades que va a realizar nuestro pequeño, para desarrollar su aprendizaje y su capacidad de relacionarse con el resto de los niños. Todas las actividades que incidan, a través del juego, en las habilidades motrices de los niños, actividades como la música y los trabajos manuales, son siempre muy beneficiosas para el desarrollo integral de los más pequeños de la casa.

Si nuestro hijo va a hacer uso de los servicios de comedor, nos podemos informar del tipo de menús que se sirven, y si los padres tenemos acceso a esa información semanal, con el objetivo de preparar cenas con ingredientes distintos, y ofrecerle una dieta variada, como la que tendría en casa. Si tenemos referencias de otros padres, esa información también nos puede ayudar a escoger la guardería más adecuada para nuestro pequeño.

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