La fiebre es el motivo de consulta más frecuente en las urgencias pediátricas españolas y, según la Asociación Española de Pediatría (AEP), uno de los peor entendidos por las familias. La temperatura alta es un síntoma de defensa, la respuesta del organismo ante una infección por virus o bacterias, y el objetivo del pediatra es identificar qué la provoca y decidir si necesita tratamiento. Reducir la cifra del termómetro, insisten las sociedades científicas, es secundario. Continuar leyendo









