Tecnología: ¿niños adictos?

Niño haciendo uso de la tecnología

Actualmente casi todo el mundo tiene dispositivos tecnológicos en su hogar. Smarphone, tablet, ordenador, portátil, smart tv, videoconsolas… son miles las posibilidades. La tecnología es algo que llama mucho la atención a los niños y muchos de ellos saben cómo funcionar con ella. El problema es cuando los niños se vuelven adictos.

¿Cómo saber si nuestro hijo es adicto a la tecnología?

Hay muchas señales que pueden revelarnos que nuestro hijo tiene adicción a la tecnología. Una de ellas es que no tenga interés en muchas actividades. Por ejemplo, cuando puede hacer una actividad al aire libre pero prefiere quedarse en casa delante de la pantalla.

En caso de que cada vez sea más difícil separarle de la televisión, ordenador o videoconsola, puede haber adicción. Lo normal es que cuando le pidamos que deje lo que esté haciendo que proteste. En caso de que no solo proteste sino que también se enfurezca, la cosa se complica.

La adicción a la tecnología también trae consigo cambios de humor y no solo enfurecimiento. El niño también puede mostrarse mucho más sensible de lo que es así como argumentar cualquier cosa para conseguir usar más la tecnología. Por eso hay que intentar ponerles unas normas, para que no estén demasiado tiempo enganchados.

Lo que no es normal es que el niño esté todo el tiempo pensando en volver a tener su dosis de tecnología. Es necesario que cuando observemos estos comportamientos actuemos cuanto antes. En los casos más severos, el niño puede llegar a mentir para tener más tiempo con su adicción.

Esta adicción puede empeorar su rendimiento escolar

Puede ocultar dispositivos tecnológicos o usarlos cuando se acuesta sin decir nada. Lo que intentarán será ocultar en todo momento su adicción y mantenerla en secreto. Los papás y mamás debemos controlar sus comportamientos y también los dispositivos que tiene para evitar que esté todo el tiempo con ellos.

Esta clase de adicción no solo puede hacer que su rendimiento escolar se vea deteriorado. La socialización es otro aspecto de gran importancia y algo básico en su desarrollo. Pero las relaciones sociales no deben ser a través de la red sino en persona, algo muy necesario para ellos.

Hay que establecer un límite de tiempo de uso y se recomienda que no sean más de dos horas al día. Como progenitores debemos apostar porque socialice y haga actividades al aire libre o en casa, pero sin tecnología. No hay que olvidarse de hacer actividades familiares, tener las puertas abiertas y solo dejar que se conecte cuando haga sus tareas.

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