¿Qué hacer ante la depresión post parto?

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Quizá muchas de vosotras lo habréis sufrido y otras lo sufriréis, aunque hay que decir que no siempre ocurre a todas. La depresión post parto puede hacer que las recientes mamás puedan notar un importante bajón a causa del estrés que supone la llegada de un nuevo miembro a la familia y el esfuerzo que conlleva. Es algo que se ve reflejado en falta de apetito, apatía, cambios de humor, algo de ansiedad, irritabilidad, etc.

Está claro que cuando se es mamá, sea por primera vez o no, la vida cambia y hay que decir que es muy normal sentir estos síntomas y notarlos durante varios días o incluso alguna semana tras el parto, pero solo dura hasta que las hormonas y el biorritmo de nuestro cuerpo se van estabilizando poco a poco.

Control de la depresión post parto

El problema aparece cuando esta sensación se extiende en el tiempo. La depresión post parto es muy parecida a una depresión normal y puede ir acompañada de apatía, cansancio y falta de energía para hacer las labores del día, pérdida de interés por las cosas o incluso llantos inesperados.

Puede ocurrir que se trate de un caso muy grave, lo que podría ocasionar que la madre sintiese rechazo por el bebé. Por esta razón es muy importante que tanto pareja, como familia y personas más allegadas se pongan manos a la obra en caso de detectar alguna clase de anomalía en la conducta de la madre.

Lo mejor es buscar ayuda en especialistas, quienes podrán proporcionar asesoría, terapia, apoyo especializado y en determinadas ocasiones puede recetarse alguna clase de medicamento antidepresivo para mejorar la situación de la madre.

Si la mamá es primeriza, es importante ayudarla en todo lo que sea posible. No todas las mujeres están preparadas para el estrés que puede traer consigo un bebé, algo que puede producir altos niveles de estrés para lo que muchas mujeres no están preparadas.

Además de pedir ayuda a un especialista, en caso de que la situación se agrave, es importante tener en cuenta que hay que dar un respiro a la mamá y permitirle que se dedique tiempo para ella misma, para poder desconectar y encontrar su momento de relax, algo que le resultará de gran ayuda.

Entre las muchas opciones destaca un baño relajante, una tarde de televisión, lectura en un cómodo sillón o incluso una sesión de masaje que le permita evadirse del estrés.