Para cualquier niño, sus hermanos acaban influyendo mucho en su crianza y desarrollo. Tratan de fijarse siempre en el mayor, en sus comportamientos y actitudes. Por lo general, entre ellos se genera una relación muy especial, que va desde las peleas y enfrentamientos, hasta las situaciones de cariño y risas. De alguna manera se puede decir que actúan como cómplices, rivales y amigos. Con los años, esas diferencias que existen durante la infancia se irán esfumando llegando a criarse un vínculo muy especial. Continuar leyendo
