Las rabietas en lugares públicos representan uno de los mayores desafíos para padres y madres. Ese momento en que nuestro hijo se desploma en medio del supermercado, gritando y pataleando, puede generar una mezcla abrumadora de emociones: frustración, vergüenza, impotencia y preocupación. Sentirse incómodo ante estas situaciones no solo es normal, sino que refleja nuestra comprensión sobre la importancia del desarrollo emocional de nuestros hijos.








